Después de un temporal, lo primero que hay que hacer con el tejado es no subirse a él. La cubierta sigue mojada, el viento no ha terminado de bajar y las piezas que han quedado a medias caen con un roce. La mayoría de los accidentes en estas situaciones ocurren por querer «echar un vistazo» el mismo día.
Lo segundo es limitar el daño que ya está hecho: el agua que entra, las piezas que pueden caer a la calle y las fotografías que luego te harán falta. Todo eso se resuelve desde el suelo y desde dentro de casa, en unas pocas horas.
Esta guía ordena esas primeras 24 horas: qué mirar y desde dónde, cómo proteger la vivienda, qué documentar para el seguro, qué protección provisional es válida y cuándo conviene llamar a un profesional sin esperar.
En una línea: no subas; valora desde el suelo con el zoom del móvil, contén el agua dentro de casa, fotografía todo antes de limpiar, avisa al seguro en los primeros días y deja la protección provisional en manos de quien trabaje en altura. La reparación definitiva se hace con la cubierta seca.
Primero la seguridad: por qué no se sube después de un temporal
Tras un frente fuerte, una cubierta de teja o de pizarra es más peligrosa que de costumbre. La superficie está húmeda y con musgo resbaladizo, hay piezas sueltas que no se ven y la rasante del viento sigue dando rachas. A eso se suma que los puntos dañados suelen estar justo donde pisarías: cumbrera, aleros y bordes laterales.
Antes de nada, comprueba tres cosas:
- Personas y vía pública. Si hay tejas, pizarras o un canalón colgando sobre una acera, un camino o la finca del vecino, acordona o señaliza la zona y mantén a la gente alejada. Si hay peligro inmediato para alguien, llama al 112.
- Electricidad. Si el agua cae cerca de lámparas, enchufes o regletas, corta desde el cuadro el circuito de esa zona. Con cables de la compañía caídos o rozando la fachada, no te acerques y avisa a la distribuidora.
- Estructura. Si ves el faldón hundido, vigas partidas o una grieta nueva en el muro, no uses esa parte de la casa hasta que la revise un técnico.
Subir con una escalera de mano apoyada en un alero mojado, sin línea de vida y con prisa, es la forma más rápida de convertir un daño de cubierta en un parte de accidente.
Qué mirar desde el suelo y desde dentro
Con el móvil, el zoom de la cámara y un rato de calma se puede hacer un primer diagnóstico bastante fiable. Recorre la casa por fuera, a distancia, y fotografía cada faldón desde varios ángulos. Después repasa el interior, empezando por el último piso y el desván.
| Qué ves | Qué suele indicar | Urgencia |
|---|---|---|
| Tejas o pizarras en el suelo | Piezas arrancadas: hay un hueco por el que entra agua | Alta: protegerlo hoy |
| Cumbrera o caballete desplazado | Pérdida de mortero o de fijación en la línea más expuesta al viento | Alta |
| Mancha húmeda o goteo en el techo | Entrada de agua activa; el punto de entrada suele estar más arriba | Alta |
| Canalón descolgado o bajante rota | El agua cae por la fachada y puede empapar el muro | Media |
| Chimenea con el remate levantado | Babero o encuentro abierto; filtra con cada lluvia | Media |
| Lucernario o claraboya movida | Pérdida de estanqueidad en el marco | Media |
| Tejas con fisuras o descantilladas | Daño por impacto o por helada; aún no filtra | Baja: revisar con calma |
Por dentro, busca el agua donde no esperas: en el desván sobre el punto húmedo, en la esquina de un armario del último piso o en el marco de una ventana de buhardilla. Esa mancha casi nunca está debajo del agujero: el agua corre por el soporte y puede asomar a varios metros del punto de entrada.
Las primeras horas dentro de casa: contener el agua
Mientras no se pueda cubrir el tejado, el objetivo es que el agua que entra haga el menor daño posible. Son medidas sencillas, pero hay que hacerlas pronto:
- Cubos y toallas bajo cada goteo, y una lámina de plástico o un chubasquero extendido bajo el punto si el suelo es de madera.
- Muebles, colchones y aparatos fuera de la zona húmeda. El agua que baja por un forjado aparece en sitios poco lógicos.
- Falso techo abombado: si ves una bolsa de agua que cuelga, haz un pequeño agujero en su punto más bajo con un cubo debajo, apartado y sin colocarte justo bajo ella. Es mejor que dejar que el techo ceda de golpe.
- Desván o bajocubierta: aparta lo que guardes allí y, si el aislante está empapado, no lo pises ni lo retires aún; fotografíalo primero.
Si no hay goteo pero sí humedad nueva en una pared, no la tapes con pintura. Marca con un lápiz el borde de la mancha y la fecha. Si crece, la entrada sigue activa; si se estabiliza, es agua residual que irá secándose.
Documenta antes de limpiar o reparar
Las fotografías de hoy son el expediente de mañana. Cuando el reparador, el perito o la comunidad pregunten qué pasó, lo que cuenta es lo que se vea en las imágenes, con fecha y sin retoques. Antes de recoger nada del suelo:
- Plano general de cada fachada y faldón visible, para que se vea el contexto.
- Detalle de cada daño, con algo al lado que dé escala: una moneda, un metro.
- Interior: manchas, goteos, objetos mojados y, si puedes, un vídeo corto del agua entrando.
- Piezas caídas: déjalas donde están hasta fotografiarlas, y guarda después las que estén enteras; en teja del país o pizarra gallega, recuperarlas puede ahorrar mucho.
- Fecha y hora del episodio y, si la hay, referencia del aviso meteorológico.
Con eso en la mano, avisa a la aseguradora cuanto antes. La Ley de Contrato de Seguro fija un máximo de siete días para comunicar el siniestro desde que lo conoces, salvo que tu póliza dé más, y te obliga a hacer lo razonable para reducir el daño, que es justo lo que has ido haciendo.
Qué cubre cada póliza varía mucho, y lo explicamos con detalle en qué cubre el seguro del hogar cuando entra agua por el tejado.
Si el viento fue de los que causan daños en toda la zona, tu aseguradora te dirá si el siniestro entra en su cobertura o si procede acudir al Consorcio de Compensación de Seguros. No lo des por supuesto ni por descartado: pregunta y pide la respuesta por escrito.

Protección provisional: qué vale y qué empeora el problema
Cubrir el hueco hasta que se pueda reparar es razonable, pero no es una obra improvisada. Una lona mal sujeta se convierte en una vela: arranca más teja y puede acabar sobre la vía pública. Los criterios de una protección provisional que aguanta son estos:
- Anclada, no lastrada. Una lona sujeta con ladrillos o cubos se desplaza con la primera racha. Debe ir fijada a listones o a puntos resistentes, con solape sobre la cumbrera para que el agua no entre por arriba.
- Sin perforar lo que está sano. Los clavos y tornillos abren nuevas entradas de agua; se busca apoyo en el entramado o en listones atados.
- Con el trabajo hecho en altura por quien sabe. Es la parte que no se hace desde una escalera, y menos con la cubierta mojada.
Y lo que no debes hacer: aplicar espuma de poliuretano, silicona o pintura sobre teja o pizarra mojadas. No agarran, cierran la salida natural del agua que ya ha entrado bajo la cubierta y, sobre todo, dificultan después localizar el punto real de entrada. Es un error muy frecuente tras un temporal.
Cuándo llamar ya y cuándo puede esperar unos días
No todo daño de un temporal es una urgencia. Lo que sí pide actuar en 24 o 48 horas es cualquier cosa que deje la casa expuesta a la lluvia siguiente o que pueda caer:
- Un hueco por el que se ve el soporte, el desván o el cielo.
- Una cumbrera, un caballete o un remate de chimenea que se mueve.
- Piezas colgando sobre una calle, un camino o un patio.
- Agua entrando de forma continua en una vivienda o local habitado.
Una teja descantillada, una fisura sin filtración o un canalón que simplemente se ha movido pueden esperar a una visita con calma. Aun así, no conviene dejarlos pasar el invierno: la siguiente helada o el siguiente frente los convierte en algo mayor.
En reparación de tejados en Lugo nuestro primer paso ante un aviso así es siempre el mismo: ver las fotografías que tengas, valorar si hay que cubrir antes que reparar y fijar la visita técnica gratuita. Con esas imágenes del primer día el diagnóstico va mucho más rápido.
Qué se revisa y qué se repara cuando pasa el temporal
Cuando la cubierta está seca y hay una ventana de buen tiempo, se sube con medios de protección y se hace la revisión completa. No se limita a los huecos visibles: si el viento arrancó diez piezas, las de al lado suelen estar flojas aunque sigan en su sitio.
- Fijaciones. Ganchos, clavos y mortero de cumbreras y aleros. En pizarra, el fallo habitual no es la piedra sino el gancho oxidado.
- Soporte. Rastreles y lámina bajo teja, para comprobar que no se han mojado ni desplazado.
- Piezas especiales. Cumbreras, limas, baberos y remates, que son los primeros en ceder.
- Pluviales. Canalones y bajantes, porque un canalón descolgado devuelve el agua a la fachada.
Un buen ejemplo es esta cubierta de pizarra de una casa rectoral en Sarria: después de un temporal aparecieron tres huecos y varias pizarras colgando. La piedra estaba sana; lo que había fallado eran los ganchos, y se resolvió sustituyéndolos pieza a pieza, sin rehacer el faldón.
Cómo llegar mejor al próximo temporal
No hay cubierta a prueba de todo, pero buena parte de los daños por viento se repiten en los mismos puntos y se pueden reducir con mantenimiento sencillo:
- Fijar las hiladas de borde. Aleros, cumbrera y laterales son los que más sufren; fijarlos con grapas o clips reduce mucho el riesgo de arranque.
- Ganchos de acero inoxidable en cubiertas de pizarra, en lugar de acero galvanizado que se oxida y se parte.
- Cumbreras y remates revisados cada cierto tiempo, porque el mortero envejece aunque la teja esté bien.
- Arbolado y objetos cerca: ramas sobre el tejado, antenas o instalaciones mal sujetas que pueden golpear la cubierta.
- Canalones limpios antes del otoño, para que no se carguen de hoja y se descuelguen con el peso del agua.
Es el tipo de revisión que se hace de una vez, con fotografías, y que da una lista corta de cosas a corregir antes de que llegue el frente.
Lo que más ahorra tras un temporal no es la rapidez de la reparación, sino lo que se hizo antes: las fotos del primer día, el agua contenida y nada de espuma encima. Con eso, arreglar bien es cuestión de una jornada.
Equipo técnico de Reparación de Tejados Lugo
Si tienes ahora mismo una cubierta dañada o goteras que no sabes de dónde vienen, llámanos al 982 68 54 86 o pide la visita técnica y envíanos las fotografías: te decimos qué puede esperar, qué hay que cubrir ya y cómo plantear la reparación definitiva.

