En la reparación de un tejado, el IVA puede ser del 10 % o del 21 %, y esa diferencia, en una obra media, se mide en cientos de euros. El tipo reducido existe, pero no se aplica por defecto: depende de quién paga, de qué edificio es y de cuánto pesa el material en la factura.
Lo habitual es enterarse al final, cuando llega la factura con un IVA distinto del que se había supuesto al aceptar el presupuesto. Y a esas alturas ya no hay margen para corregirlo.
Esta guía explica cuándo se aplica el tipo reducido, qué tres condiciones hay que cumplir, en qué casos se queda fuera, qué papel hay que dejar firmado y qué errores conviene evitar. Información revisada en octubre de 2026: los tipos y los requisitos pueden cambiar, así que confirma tu caso con tu gestoría antes de firmar.
En una línea: el 10 % se aplica a obras de reparación o renovación en una vivienda terminada hace más de dos años, cuando paga un particular o una comunidad y los materiales que aporta el contratista no superan el 40 % de la base. Si falla una, va al 21 %. Pide el tipo por escrito.
Qué obras entran en el tipo reducido
La Ley del IVA aplica un tipo reducido del 10 % a las obras de renovación y reparación en edificios destinados a viviendas. En una cubierta, eso incluye reparar goteras, sustituir tejas o pizarras, rehacer remates y cumbreras, reponer canalones y bajantes o impermeabilizar la cubierta o la terraza de una vivienda.
El concepto es de reparación y mejora de lo que ya existe. Una ampliación, una nueva planta o una construcción de obra nueva se tratan de otra manera. Y el objeto de la obra tiene que ser una vivienda: no una nave, un local, un garaje independiente o un edificio de oficinas.
Las tres condiciones que tienen que cumplirse a la vez
Para que el 10 % proceda, la operación tiene que cumplir los tres requisitos. Si falla uno, el tipo es el general.
| Condición | Qué significa | Ejemplo que cumple | Ejemplo que no |
|---|---|---|---|
| 1 · Quién paga | Persona física que no actúa como empresario o profesional en esa vivienda y la usa de forma particular, o una comunidad de propietarios | Propietario que arregla el tejado de su casa | Empresa que reforma una nave o un local |
| 2 · Antigüedad | La vivienda debe estar terminada al menos dos años antes del inicio de las obras | Casa de piedra con décadas de antigüedad | Vivienda entregada hace un año |
| 3 · Materiales | Si el contratista aporta los materiales, su coste no puede superar el 40 % de la base imponible | Reparación de goteras: casi todo es mano de obra | Retejado con material muy caro y poca mano de obra |
Los dos primeros se comprueban con documentos: la titularidad y la fecha de terminación de la vivienda. El tercero depende de cómo se desglose la obra, y es donde más a menudo se tuerce el cálculo.
Cuánto se ahorra: tres ejemplos con números
El tipo reducido supone 11 puntos menos sobre la base imponible. En cantidades redondas, la diferencia es esta:
| Base imponible | IVA al 10 % | IVA al 21 % | Diferencia en el total |
|---|---|---|---|
| 2.000 € | 200 € | 420 € | 220 € |
| 5.000 € | 500 € | 1.050 € | 550 € |
| 12.000 € | 1.200 € | 2.520 € | 1.320 € |
Por eso conviene saber, antes de aceptar un presupuesto, a cuál de los dos tipos se refiere el precio final. Dos ofertas con la misma base pueden quedar muy distintas si una está calculada al 10 % y otra al 21 %.
El límite del 40 % de materiales: dónde se complica
Este es el requisito que más sorprende. Cuando el contratista suministra los materiales, su coste no puede pasar del 40 % de la base imponible total de la obra. Si lo supera, la operación se factura al 21 %.
Un ejemplo: en una obra de 10.000 € de base, si los materiales suponen 3.500 € (el 35 %), se mantiene el 10 %; si suponen 4.500 € (el 45 %), la factura pasa al 21 %.
Lo que ocurre en la práctica depende del tipo de trabajo. En reparaciones donde casi todo es mano de obra, como localizar y sellar una gotera, rehacer un babero o limpiar y tratar la cubierta, el límite se cumple con holgura.
En un retejado completo con rastreles nuevos, lámina y teja de reposición, como el de esta casa de piedra en Outeiro de Rei, el peso del material es mayor y conviene hacer el cálculo antes de dar nada por hecho.
Lo importante es que ese desglose lo hagas con tu contratista antes de empezar, no después. La base y los materiales deben salir de partidas reales: no se trata de repartir cifras para llegar al 40 %, sino de saber con qué tipo se factura lo que realmente se hace.

Qué obras van al 21 %
Cuando falta alguna de las condiciones, el tipo es el general. Los casos más frecuentes en una cubierta son estos:
- Edificios que no son vivienda: naves agrícolas o industriales, locales, garajes independientes, oficinas o cobertizos.
- Viviendas con menos de dos años desde su terminación; en ese caso la reparación suele cubrirla la garantía del promotor o del constructor.
- Obras con material por encima del 40 % de la base imponible.
- Quien paga actúa como empresa o profesional, por ejemplo cuando la vivienda forma parte de una actividad económica.
Si la vivienda está alquilada o tienes dudas sobre si el uso cuenta como particular, es una de esas situaciones en las que no conviene suponer: pregunta a tu gestoría antes de firmar.
Comunidades de propietarios: también cuentan
La norma contempla también a las comunidades de propietarios como destinatarias del tipo reducido. Si el tejado es un elemento común del edificio, la comunidad puede contratar la reparación con el 10 % cuando se cumplen el resto de condiciones: edificio de viviendas con más de dos años y materiales por debajo del límite.
En la práctica, la comunidad debe tener claro quién firma el presupuesto y que la factura salga a su nombre, con su CIF. Una factura a nombre de un vecino concreto que luego se reparte entre todos complica el trámite y puede poner en riesgo el tipo reducido.
Qué papeles dejar firmados
Para aplicar el 10 % de forma segura, el contratista necesita saber que se cumple lo que dice la ley, y tú necesitas poder demostrarlo si alguna vez se pregunta. Lo razonable es dejar por escrito:
- Una declaración del cliente en la que confirma que es particular o comunidad, que usa la vivienda de forma privada y que se terminó hace más de dos años.
- El tipo de IVA que se aplica en el presupuesto, indicado de forma explícita, no solo «IVA incluido».
- Un desglose real de mano de obra, materiales, medios auxiliares y residuos, que permita comprobar el límite del 40 %.
- La factura final con la dirección de la vivienda, tu NIF y las mismas partidas del presupuesto aceptado.
Un presupuesto bien desglosado es la mejor protección, y ayuda también a comparar ofertas: tenemos explicado en cómo comparar presupuestos de tejado partida por partida qué líneas deben aparecer y cómo leerlas.
Cuatro errores que salen caros
- Dar por hecho el 10 %. Si el presupuesto no indica el tipo, la factura puede llegar con otro. Pregunta y pide que conste.
- Aceptar «sin IVA» para ahorrar. Sin factura no hay garantía reclamable, ni documento para el seguro del hogar, ni recurso si la obra sale mal. El ahorro aparente es el mayor riesgo.
- Firmar una declaración que no es cierta. Si el tipo reducido no te correspondía, Hacienda puede reclamar la diferencia, y el problema es tuyo.
- Confundir el IVA con otros costes. Las tasas municipales, el impuesto de construcciones y la licencia o comunicación previa son conceptos distintos que cada concello trata a su manera.
Ayudas y deducciones: qué mirar antes de empezar
Además del IVA, existen líneas de ayuda y deducciones fiscales para ciertas obras de rehabilitación, en especial si incluyen aislamiento de la cubierta o mejora de eficiencia energética. Dependen de convocatorias, fechas y requisitos que cambian de un año a otro, así que no hay una respuesta universal.
Lo que sí se repite es el consejo práctico: muchas convocatorias exigen pedir la ayuda antes de iniciar la obra y aportar presupuesto y factura detallados. Si estás pensando en aislar la cubierta al rehacerla, consulta primero en el concello o en la administración autonómica qué está abierto, y conserva toda la documentación.
Nuestro consejo sobre el IVA es siempre el mismo: comprobarlo con el presupuesto delante. Es más fácil acertar con el tipo antes de empezar la obra que explicar una diferencia a la hora de pagar.
Equipo técnico de Reparación de Tejados Lugo
Cómo lo dejamos nosotros
En nuestro trabajo de reparación de tejados en Lugo, el presupuesto se entrega con el precio cerrado, las partidas desglosadas y el IVA indicado por escrito. Si tu caso puede entrar en el tipo reducido, lo hablamos con el desglose delante y te señalamos qué papeles hay que dejar firmados; la última palabra la tiene siempre tu gestoría.
Si quieres revisar la cubierta y saber cuánto costaría de verdad, llámanos al 982 68 54 86 o pide la visita técnica: subimos, fotografiamos cada punto y te entregamos el presupuesto con el IVA claro desde el primer documento.

