La mayoría de los tejados de las casas tradicionales de Lugo descansan sobre madera, y la madera solo tiene un enemigo serio: el agua mantenida en el tiempo. Cuando una gotera lleva años trabajando, el problema ya no es la teja.
Es el rastrel que se deshace, el par que cede o la cabeza de la viga que se pudre dentro del muro.
Esta guía explica cómo está hecha la estructura de un tejado, qué señales indican que está dañada, cómo distinguir pudrición, carcoma y termitas, y cuándo basta con tratar, cuándo hay que reforzar y cuándo toca sustituir.
En una línea: faldón ondulado, cumbrera combada, madera blanda al punzón, serrín fino u orificios en las vigas son motivo de revisión inmediata. El daño superficial se trata; el que reduce la sección se refuerza o se sustituye. Y siempre se corrige antes la humedad que lo provocó.
Cómo está hecha la estructura de tu tejado
En una cubierta tradicional de madera hay varios niveles. Arriba, la cumbrera, la viga horizontal que marca la línea más alta. De ella bajan los pares o cabrios hasta apoyar en los muros, a menudo sobre una pieza corrida llamada durmiente o estribo. En luces mayores, unas vigas intermedias, las correas, recogen a los pares a media altura.
Sobre los pares va el soporte de la teja: rastreles o listones horizontales en las casas más antiguas, o un tablero en las rehabilitadas. En casas de piedra de la provincia es habitual encontrar rastreles de castaño o de pino del país colocados hace setenta u ochenta años, sin ninguna lámina entre ellos y la teja.
Señales desde fuera y desde dentro
Desde la calle se ve más de lo que parece. Un faldón con «barriga» o una franja de tejas que forma una onda indica que algún par o correa ha cedido. Una cumbrera combada, un alero caído o tejas que se desalinean siempre en la misma zona son síntomas estructurales, no de cobertura.
Desde el desván, con una linterna, busca:
- Manchas oscuras y cercos en la madera, sobre todo en apoyos y bajo limahoyas.
- Madera blanda: si un destornillador entra con facilidad varios milímetros, la fibra está degradada.
- Serrín fino acumulado bajo las vigas y pequeños orificios en su superficie.
- Hongos blanquecinos de aspecto algodonoso u olor intenso a humedad o a seta.
- Fisuras en los muros justo bajo los apoyos y grietas nuevas en los tabiques del último piso.
Cuando aparecen varias de estas señales, conviene una revisión profesional antes del siguiente invierno. En nuestro servicio de reparación de tejados en Lugo lo primero que hacemos en una cubierta antigua es mirar la estructura por dentro, porque decide todo lo que viene después.
Dónde se estropea primero la madera
El daño no se reparte por igual. Hay zonas de la estructura que reciben el agua antes y la retienen más tiempo, y son las que hay que mirar primero:
- Apoyos en los muros: las cabezas de pares y vigas empotradas en la piedra están en contacto con una fábrica húmeda y sin ventilación.
- Bajo las limahoyas: recogen el agua de dos faldones y, si el remate falla, la descargan siempre en el mismo punto.
- Alrededor de chimeneas y claraboyas, donde la estructura se interrumpe y las piezas de borde reciben la filtración del encuentro.
- Aleros: el canalón que desborda moja una y otra vez los extremos de los pares que vuelan sobre la fachada.
Pudrición, carcoma y termitas: no son lo mismo
| Agente | Cómo se reconoce | Qué provoca | Gravedad |
|---|---|---|---|
| Pudrición parda (hongos) | Madera oscura que se agrieta en cubos y se deshace entre los dedos | Pérdida rápida de resistencia | Alta |
| Pudrición blanca (hongos) | Madera blanquecina, fibrosa y blanda | Pérdida progresiva de sección | Alta |
| Carcoma común (Anobium) | Orificios redondos de 1–2 mm y serrín muy fino | Daño superficial que avanza despacio | Media |
| Carcoma grande (Hylotrupes) | Orificios ovalados de varios milímetros en madera de pino | Galerías anchas en el interior de la pieza | Alta |
| Termitas subterráneas | Madera sana por fuera, hueca por dentro; restos de barro | Vaciado interior siguiendo la veta | Muy alta |
Los hongos de pudrición necesitan que la madera mantenga una humedad elevada durante meses, por encima de un 20 % aproximadamente. Por eso aparecen bajo goteras antiguas, en apoyos empotrados en muros húmedos y en cubiertas sin ventilación. La buena noticia es que, si se elimina la humedad, el hongo se detiene.
Las termitas subterráneas están presentes en Galicia y son el caso más traicionero: entran desde el terreno a través de muros húmedos y vacían la madera por dentro sin que la superficie lo delate. Si hay sospecha, el diagnóstico y el tratamiento los debe hacer una empresa de control de plagas, coordinada con la reparación de la cubierta.

Cómo se diagnostica de verdad
La inspección empieza con herramientas sencillas: punzón para comprobar la dureza, maza para escuchar si la pieza suena hueca y un medidor de humedad para saber si la madera sigue mojada. Con eso se hace un mapa de las piezas sanas, las afectadas en superficie y las que han perdido sección.
En vigas importantes o cuando el daño compromete la estabilidad, la evaluación debe ir más allá: medir la sección residual, comprobar si la pieza sigue cumpliendo y decidir el refuerzo.
En esos casos la valoración la firma un técnico competente, arquitecto o arquitecto técnico, y nosotros ejecutamos la solución que proyecta. Es lo correcto y también lo que exigirá el concello si la obra toca estructura.
Reparar, reforzar o sustituir
La decisión depende de cuánta madera sana queda. Si el ataque es superficial, basta con sanear y tratar: se retira la capa dañada y se aplica un tratamiento curativo insecticida y fungicida por inyección y pulverización.
Si la pieza ha perdido sección pero puede recuperarse, se refuerza. Las técnicas más habituales son la pieza gemela atornillada junto al par dañado, las pletinas metálicas y, para las cabezas de viga podridas dentro del muro, las prótesis de resina epoxi con varillas, que reconstruyen el apoyo sin desmontar la viga.
Cuando el daño es generalizado, se sustituye: por piezas sueltas o rehaciendo la estructura con madera nueva tratada en autoclave para su clase de uso.
Fue lo que necesitó un retejado completo de una casa de piedra en Outeiro de Rei: rastreles de castaño podridos en más de la mitad de su sección, sustituidos por madera tratada, y el par que provocaba el hundimiento reforzado con una pieza gemela.
Qué implica para la obra del tejado
Tocar la estructura cambia la escala de la obra. Hay que desmontar la cobertura en la zona afectada, a veces apuntalar mientras se trabaja y organizar la protección provisional para que no entre agua con el tejado abierto.
En una vivienda de tamaño medio, la diferencia entre un retejado con soporte sano y uno con estructura dañada puede ser de varios días o semanas.
Y si dudas de si tu cubierta está en el punto de reparar o ya en el de rehacer, en impermeabilizar o retejar explicamos cómo se toma esa decisión desde arriba, mirando la cobertura.
También cambia el papeleo: las intervenciones que afectan a la estructura suelen requerir licencia de obra y, según el alcance, proyecto técnico. Conviene saberlo desde el primer presupuesto para no encontrarse con la obra parada.
La teja avisa tarde. Cuando el faldón ya hace barriga, la madera llevaba años mojándose. Por eso, en una cubierta antigua, lo primero que miramos no es la teja: es el desván.
Equipo técnico de Reparación de Tejados Lugo
Cuánto aguanta una estructura de madera bien cuidada
La madera seca es uno de los materiales más duraderos de la construcción. En la provincia hay armaduras de castaño y de roble con más de un siglo que siguen trabajando sin problemas, porque han estado protegidas del agua y ventiladas toda su vida.
Lo que acorta su vida no es la edad, sino la humedad mantenida. Por eso la mayor parte de las estructuras que reparamos no han fallado por viejas, sino por una gotera que nadie atendió a tiempo. Con la cobertura en buen estado y un desván ventilado, una armadura sana puede durar tanto como el propio edificio.
Qué hacer mientras llega la reparación
Si sospechas que la estructura está tocada, hay medidas sencillas que reducen el riesgo hasta que se repare:
- No cargues el desván. Retira objetos pesados almacenados sobre la zona afectada y evita pisarla.
- Corta el agua. Si hay gotera activa, una protección provisional bien anclada sobre la zona frena el avance del daño.
- Despeja debajo. Aparta muebles y personas de la vertical de un techo que se abomba o se agrieta.
- Pide valoración si hay flecha visible. Un faldón que se hunde puede necesitar apuntalamiento provisional antes de cualquier otra cosa.
Ninguna de estas medidas sustituye a la reparación, pero evitan que un problema de madera se convierta en un problema de seguridad.
Prevención: que no vuelva a pasar
- Lámina transpirable bajo teja y cámara ventilada con contralistón: protegen la madera del agua que pueda pasar entre piezas y dejan salir el vapor.
- Ventilación del bajo cubierta: tejas de ventilación o aberturas en aleros y cumbrera para que la humedad no se condense sobre la madera.
- Madera tratada en todas las piezas nuevas y tratamiento preventivo de las que se conservan.
- Revisión anual del desván, idealmente en otoño: diez minutos con una linterna detectan una mancha nueva antes de que se convierta en una viga podrida.
Si al leer esto has reconocido alguna señal, describe lo que ves en el formulario de presupuesto; si tienes fotos del desván, envíanoslas por correo. Valoramos la estructura antes de hablar de tejas.

