El caso: qué encontramos y por qué
Nos llamaron a mediados de febrero, después de tres semanas de temporales seguidos. En el techo del dormitorio del último piso había una mancha circular con cerco marrón que crecía cada vez que llovía con viento del norte y que se secaba en los días buenos. El propietario ya había pintado dos veces y ya había pagado un sellado con espuma que no resolvió nada.
Al subir vimos lo de siempre: el agua no entraba encima de la mancha. La filtración estaba a casi tres metros, en el encuentro del faldón norte con la lima, donde dos tejas habían partido por el peso de la nieve del invierno anterior. El agua entraba por ahí, corría sobre el rastrel hasta encontrar un nudo del entablado y caía justo sobre el dormitorio.
Se resolvió en una sola jornada, sin obra interior y sin levantar el faldón. Es la intervención más frecuente de nuestro trabajo de reparación de tejados en Lugo: localizar el punto de entrada real, repararlo y comprobar con agua que no vuelve a pasar.






